Por supuesto que hay vehículos de retiro gubernamentales
reconocidos en la mayoría de los países
occidentales, pero en realidad las alternativas de
inversión
son limitadas y los fondos pueden ser presa fácil
para eventuales litigantes quienes no tienen problema
siguiéndole la pista a un potencial activo ya
que las provisiones para la privacidad financiera
son
inexistentes hoy en día en la mayoría
de los países.
Inversores norteamericanos tienen
especial dificultad por la naturaleza agresiva de los
reguladores de Estados Unidos quienes son aptos para
imponer su autoridad en los países bases de inversiones
extranjeras. Muchos fondos “offshore” y
otras opciones de inversión no están tan
siquiera accecibles para las personas y entidades norteaméricanas.
La mayoría de ellos tienen un registro de seguimiento
en exageración de lo que los inversores (en particular
los inversores norteamericanos) están acostumbrados.
Las regulaciones de los valores en EE.UU. son tan onerosas
que hasta las compañías de inversión
“offshore” pueden ser forzadas a cumplir
con las regulaciones americanas, si las mismas aceptan
fondos de inversores radicados en EE.UU. Además,
las autoridades americanas son conocidas por hostigar
estas compañías de inversión “offshore”
que hacen muy desagradable tratar de hacer negocio en
estas circunstancias. Por eso muchas de estas compañías
han decidido que es preferible no tratar con los reguladores
americanos y consecuentemente rutinariamente excluyen
inversores de EE.UU.
Una cuenta “IBC’ offshore” provee
la alternativa, ya que la “IBC” está
en otra jurisdicción que no es EE.UU., sin importar
dónde sus gerentes y oficiales están domiciliados.
Consecuentemente, los fondos “offshore”
de los gerentes no estarán sujetos a presión
de los reguladores de los EE.UU. Sin embargo, esté
advertido que muchos oficiales que supervisan las regulaciones
legales de estas firmas extranjeras de corretaje y de
las compañías de fondos ahora ni tan siquiera
aceptan tener un pasaporte de EE.UU. como firma autorizada
en la cuenta, ni aunque puedan demostrar que ellos no
son oficiales ni accionistas de la compañía.
Algunas veces para evitar este problema es mejor suministrarse
una firma de profesionales para el
servicio de firma autorizada en la cuenta.
Para aquellos que están actualmente
en poder de acciones que conllevan un buen incremento
en las ganancias de capital, una Corporación
sin control Extranjero independientemente administrada
usada en conjunto con una renta vitalicia privada puede
ayudar a diferir y/o bajar esos impuestos significativamente.
Esta estrategia, sin embargo, debe ser implementada
antes que los valores sean en verdad vendidos.
Para establecer una “IBC”
que pertenezca a una Fundación con el propósito
de invertir el impuesto diferido contáctenos
ahora. Vaya a la página contáctenos.
|